Buenas prácticas para las finanzas personales

Rodrigo Álvarez es Analista en Computación y creador de "Neurona Financiera".

Rodrigo Álvarez

Lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en un inversor es una persona que viste ropa cara, anda en autos de lujo y come siempre en restaurantes finos. Sentimos que para invertir es necesario tener mucho dinero. En realidad esta imagen es una construcción social producto del cine y dista bastante de la realidad.

Invertir es hacer que nuestro dinero trabaje por nosotros generando rentabilidad y haciendo crecer nuestro patrimonio. Básicamente hay dos grandes categorías de inversiones: las inversiones financieras y las de la economía real.

Inversiones financieras

Existen en el mundo organizaciones de todo tipo que necesitan dinero para operar y para hacerlo se financian por medio de emisiones de instrumentos financieros.

Una de las formas en que lo hacen es por medio de emisiones de bonos, que no es otra cosa que pedir dinero prestado y pagar una rentabilidad por ello. Por ejemplo, uno de estos instrumentos son los bonos de tesoro que emite un país como el nuestro. Uruguay hace una emisión de bonos del tesoro, cualquiera puede comprarlos por medio de un intermediario financiero y cobrar una rentabilidad semestral que es un porcentaje del dinero que invirtió. Por ejemplo, si yo invierto $ 10.000 y tengo una rentabilidad del 10%, quiere decir que cada 6 meses voy a cobrar $ 500.

Otros tipos de instrumentos financieros son las Letras de regulación monetaria que emiten los bancos centrales, las acciones de empresas, entre otros.

En general son mecanismos que si bien a primera lectura parecen complejos, son sencillos de entender, pero lleva bastante práctica dominarlos para sacarle el mayor provecho.

Economía Real

La economía real es cuando invertimos nuestro dinero en algo más tangible que el sistema financiero. A modo de ejemplo, invierto en una casa, la arreglo y luego la vendo para obtener una ganancia; o cuando invierto en un negocio, por ejemplo pongo una panadería.

Muchas veces hay negocios tangibles como los generadores eólicos que cambiaron la matriz energética de Uruguay, que se financian por medio de fideicomisos. En cierto sentido yo me puedo volver socio de UTE que necesita dinero para financiar la colocación de los "molinos" y obtengo una rentabilidad a medida que se vende la energía.

El mundo de las inversiones no es tan complejo como solemos pensar, pero para tener éxito necesitamos dos cosas: conocimiento y tiempo. Conocimiento para entender cada uno de los mecanismos y el contexto actual que muchas veces incide en las rentabilidades. Tiempo para dedicarle, ya sea para aprender, para visualizar el mercado o para entender qué es lo que está pasando en el mundo.

A fin de cuentas, son estos dos factores los que alejan a la mayoría de nosotros de las inversiones y no la falta de capital para invertir como suele creerse. Realmente se puede comenzar a invertir con poco dinero.
Por otra parte, existen administradores profesionales que se especializan en analizar el mercado y obtener la mayor rentabilidad posible. Justamente ese es el rol que cumplen las Administradoras de Fondo de Ahorro Previsional (AFAP): administrar el dinero de los afiliados, analizando y buscando las mejores inversiones financieras y del sector real de la economía, a efectos de potenciar los retornos gestionando el riesgo de manera profesional. Y además podemos estar tranquilos, porque los instrumentos en los que invierten las AFAP están limitados y controlados por el Banco Central del Uruguay, con el fin de garantizar la mayor seguridad de nuestro dinero.
Entonces, el mundo de las inversiones que nos parecía tan ajeno, en realidad es algo en lo que estamos participando activamente a través de las AFAP.

Al final, todos somos inversores.

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